Es viernes. He vuelto a casa y nada más cruzar la puerta he sentido en las orejas el sonido de un disco de vinilo. No me preguntes como se reconoce o como puedo diferenciarlo de un cd normal o del sonido del ipod. Es como entrar a una casa con alfombra o a una sin alfombra. El equix estaba junto a su nuevo tocadiscos, la mejor adquisición hecha en esta casa en los últimos tiempos. Le pregunté ¿has conseguido algo nuevo hoy? Con un rápido movimiento el Equix intenta esconder el envoltorio atrás de su espalda, pero es demasiado tarde. Consigo ver la caja blanca y la imagen de los dos hombres que se estrechan la mano mientras uno de ellos arden en llamas. Los nervios me invaden. Es el “Wish you were here” de Pink Floyd. Tomo asiento. El Equix coloca la aguja sobre el disco y empieza a sonar Shine on you crazy diamond. Después de veinte minutos esta casa ha dejado de ser una casa.
shine on you crazy diamond
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